Hoy se cumplen 3 meses desde la separación de mis padres, desde que me fui de Phoenix mi lugar de nacimiento a Seattle, donde todo cambio para mi, a mi realmente me dolió que mis padres se divorciaran, pero siendo sincera, nunca supe como demostrar esas emociones, esas ganas de llorar, nunca las sentí ni las tuve, pasando algunos años descubrí algunos culturas y religiones que se parecían a mis estados de ánimo, y cuando menos me lo espere me di cuenta de que era una chama emo, no de esas emos que todos conocen y se la pasan lamentando su vida y cortándose las venas, sino de esas que están sufriendo por dentro y no consiguen a nadie que las saque de ese hoyo en el que han entrada, para mi es algo difícil escribir así sobre mí, pero decidí contarles mi historia, porque tal vez si eres como yo te des cuenta que hay muchas mejores cosas en la vida y así descubras algo mejor como yo he descubierto.
Me llamo Katherine Usher, vivo en Seattle Estados Unidos y tengo 17 años, les daría más información sobre mí, pero creo que eso es lo básico que deben de conocer de mí por ahora.
-Lista para comenzar tu último año de secundaria Katherine -Dijo mi madre, entrando por la puerta de mi habitación y sentándose en mi cama.
Mi cuarto era como entrar a una especie de infierno, era algo pequeño, con no más de 4 paredes, pintadas todas con color negro, para darle un toque de noche, esta 4 paredes contenían un escritorio, una mesa de noche y una simple cama, en mi escritorio, solo habían libros, algunos de la escuela pero la mayoría eran libros de brujería o libros sobre ciencia ficción, como vampiros y cosas así. En la mesa de noche solo estaba mi diario de sueños, en el cual escribía cualquier sueño fuera de lo normal que tuviera, este diario es una simple libreta color morado con un pequeño candado, y la llave de este yo siempre lo llevaba como collar. Y por ultimo en mi cama que es un poco alto, con las patas y visaras y todo de madera, tenía una almohada de plumas muy suave y una colcha color morado que hacia juego con mi diario.
-Supongo que sí -Dije.
-¿Como dormiste? no hubo problemas con las navajas ni con nada -Dije, en tono de amenaza.
-No, mama estoy bien no me he cortado en un buen tiempo, solo que de todas formas seguiré con mi estado depresivo siempre -Dije ya con tono arrogante y molesto.
-Bueno, confiare en ti, hija ve a vestirte, que comienzas a las 9 -Dijo, dándome un corto beso en la frente y yéndose de mi habitación.
-Ok -Me limite a contestar.
Antes de que mi madre me interrumpiera , estaba escribiendo en mi diario sobre mi último sueño, que había durado todo el verano, este sueño me tenía algo confundida, porque no era como mis sueños normales en Phoenix, este sueño se había repetido tantas veces qué ya había decidido dejarlo así, bueno en el sueño aparezco yo siempre en una cama o en una silla, todo está oscuro no se ve absolutamente nada y eso es todo, no hay voces, no hay luz nada, simplemente todo oscuro y yo en una cama o silla.
Mi madre, desde que entiendo en la cultura que estoy, quiere vestirme con ropa de muchos colores, como por ejemplo la ropa que ya me escogió, es un short verde olivo con una camisa aireada de flores, yo jamás me pondría eso, así que decidí evadir eso y ponerme un short negro, una licra negra, con decorados, una camisa ajustada negra con los bordes morados y un suéter morado que hace juego, unos converse amarillos fosforescentes.
Una vez lista me dirigí hacia el baño, cerré la puerta de mi habitación y me dirigí al baño, en el me mire al espejo, y vi mi cara de dormida horrible, agarre base traslucida, luego polvo, un poco de colorete, entonces use lápiz negro para desliñar mis ojos, rímel, y para terminar me puse un brillo en los labios. Luego me peine el cabello, me hice unos reflejos con aerosol morado en las puntas, y me dispuse a ir a desayunar.
-¿Por qué no te pusiste la ropa que te escogí? te hubieras visto tan hermosa Katherine, tienes un cabello rubio hermoso y no sabes aprovecharlo -Dijo en tono decepcionante.
-Tú sabes perfectamente que yo no uso esa gama de colores mama, son totalmente todo lo contrario a lo que soy y lo que digo y lo que yo usaría en mi vida -Dije alzando la voz.
-Bueno sabes que chica tu ya eres bastante grande, y yo ya me canse de discutir contigo, ahí tienes tu jugo de naranja y tu pan con nutella, buen provecho, te amo hija me voy a trabajar no llegues tarde -Dijo dándome un corto beso en la mejilla y corriendo hacia la entrada.